¿Le gustaría que su empresa no tuviese jamás un pleito judicial? MED-ARB lo consigue para usted.

MED-ARB puede conseguir con suma facilidad evitar todo tipo de conflicto judicial con sus clientes, proveedores, socios, empleados, bancos, Administración Pública, etc., manteniendo con ellos relaciones cada vez más fructíferas e imaginativas.

MED-ARB facilitará un acuerdo amistoso que mantenga sus buenas relaciones con cuantos se han mencionado e incluso que se incremente el beneficio de ambas partes, aunque ellas mismas no hubieran pensado en tal posibilidad.

En el excepcional supuesto de que no se lograra un acuerdo previo, el árbitro designado por MED-ARB dictará un laudo que solucionará de modo equitativo, justo, imaginativo y brillante la controversia que pudiera existir. Ambas partes, se admitan o no sus pretensiones, resultarán satisfechas.

¿Qué es la mediación?

El empresario necesita disponer de todo su tiempo para dedicarlo a su labor creativa y a comercializar los productos y servicios que de ella se derivan.

Lo peor que puede ocurrirle a la empresa es tener que dedicarse a pleitear ante los juzgados, contra clientes, proveedores, socios, colaboradores, etc.

La mediación es un sistema extrajudicial no adversarial. Incluso en el arbitraje, no digamos ya en los pleitos, subsisten los contrincantes que pugnan entre sí. Sin embargo, en la mediación no hay contendientes sino personas que tienen un problema entre ellos, pero en vez de enfrascarse en revesados e interminables litigios deciden reunirse para estudiar conjuntamente y de buena fe la mejor solución posible para todos.

La mediación no se impone ni es cosa de aficionados, es voluntaria y depende del empresario. Por otra parte, requiere que quienes la practiquen estén auxiliados por profesionales expertos en su naturaleza, función y práctica, porque la mediación es a la vez un arte y una ciencia. Quizás por no haberse percatado de estas características se ha confundido la mediación con fórmulas similares que en realidad son dispares.

El mediador es una persona imparcial que no intenta forzar la voluntad de ninguno de los discrepantes. Se limita a hacer ver que un litigio no es siempre un conflicto de suma cero, es decir, que lo que uno gana lo pierde el otro, sino que con imaginación y buena fe se encuentran las soluciones que benefician a los posibles futuros litigantes. En la mayoría de los casos se puede conseguir que los propios interesados lleguen a un convenio fértil, rentable para ambos en cuestión de días, sin provocar tensiones, rencores o actuaciones agresivas, porque la mediación es pacífica, voluntaria, confidencial, neutral y flexible.